Revista de Pedagogía
- La Revista de Pedagogía (1922- 1936) contribuyó en la renovación de la enseñanza de ciencias en la escuela en España, la formación científica de profesorado y la consolidación de la ciencia como disciplina escolar en el currículum, a la vez que impulsó una renovación de manuales escolares, materiales científicos, congresos pedagógicos y practicas docentes.
- Denunciaba el retraso científico de la enseñanza de ciencias. En las escuelas españolas “viven todavía en el siglo XVIII. El leer, escribir, contar y rezar siguen siendo todavía para muchas los puntos cardinales de su horizonte” (1922, p. 186.).
“…crear el afán de la investigación personal con la observación directa de la naturaleza y la apreciación de las causas determinantes de los hechos observados». Es preciso poner especial énfasis en la importancia de diseñar tareas que posibiliten la actividad indagadora de los alumnos, actividades en las que el alumno trabaje y piense de manera similar a como lo haría un científico, y la aplicación del conocimiento obtenido al planteamiento y resolución de nuevos problemas…” (Sensat, 1933, p. 391).
Sensat, R. (1933). Los estudios de la Naturaleza en la escuela primaria. Revista de Pedagogía, 139, 391-396.
Selección de artículos sobre Ciencias Naturales
en la Revista de Pedagogía
Bargalló, M. (1922). Las ciencias naturales y su enseñanza. Revista de Pedagogía, 1, 6-9.
Rioja, E. (1923). Cómo se enseñan las Ciencias Naturales. Revista de Pedagogía, 15, 102-107.
Bargalló, M. (1923). Cómo se enseñan las ciencias físico-químicas.
Revista de Pedagogía, 17, 182-186.
Comas, M. (1925). Las ciencias en la escuela. Revista de Pedagogía, 38, 56-64.
Rioja, E. (1925). El cuestionario de las oposiciones a escuelas. Ciencias naturales. Revista de Pedagogía, 45, 411-413.
Bargalló, M. (1925). El cuestionario para las oposiciones a escuelas. Física y Química. Revista de Pedagogía, 46, 455-457.
Comas, M. (1926). La enseñanza de las ciencias físico-naturales en Francia. Revista de Pedagogía, 58, 448-453.
Rioja, E. (1927). Metodología de los “Estudios de la Naturaleza”. La labor de dentro y de fuera de la escuela. Revista de Pedagogía, 61, 7-12.
Bolívar, C. (1927). Cómo se puede llegar a formar una colección zoológica en la escuela. Revista de Pedagogía, 66, 277-281.
Comas, M. (1927). La enseñanza de las ciencias. Revista de Pedagogía, 68, 357-362.
Valls, V. (1928). Las ciencias inductivas en la escuela primaria. Revista de Pedagogía, 73, 5-10.
Rioja, E. (1928). El coleccionismo y la enseñanza de las ciencias naturales. Revista de Pedagogía, 75, 104-108.
Sensat, R. (1929). La escuela al aire libre. Revista de Pedagogía, 85, 15-22.
Comas, M. (1929). La enseñanza de la biología. Revista de Pedagogía, 87, 124-129.
Vicente, V. (1929). La educación nueva en la práctica. El estudio de la naturaleza y la escuela activa. Revista de Pedagogía, 90, 246-252.
Sensat, R. (1929). Lecciones de ciencias en relación con la vida diaria. Revista de Pedagogía, 94, 439-448.
Comas, M. (1930). Las escuelas nuevas inglesas. Revista de Pedagogía, 98, 70-75.
Vicente, V. (1930). El material y la enseñanza de las ciencias físico-naturales en la escuela activa. Revista de Pedagogía, 100, 165-170.
Comas, M. (1930). El método Mackinder. Revista de Pedagogía, 104, 348-353.
Comas, M. (1931). El método de proyectos en las escuelas urbanas. Revista de Pedagogía, 110, 63-69.
Vicente, V. (1932). Las ciencias naturales en la escuela. Revista de Pedagogía, 124, 180-182.
Vicente, V. (1932). Metodología de las ciencias físicas. Revista de Pedagogía, 129, 402-406.
Comas, M. (1933). Algunos problemas biológicos. Revista de Pedagogía, 137, 211-217.
Sensat, S. (1933). Los estudios de la naturaleza en la escuela primaria. Revista de Pedagogía, 139, 391-396.
Comas, M. (1936). Las ciencias naturales en la escuela. Revista de Pedagogía, 171, 97-104.
“El libro de texto y el maestro parece que rivalizan en presentar al niño las ciencias de la naturaleza tal y como son para el especialista, como un conjunto lógicamente ordenado de verdades de un gran valor intrínseco, pero que no ocupan el lugar apropiado en la conciencia del niño y nada dicen en relación con el desarrollo de la experiencia. De aquí la falta de conexión orgánica de estas ciencias con lo que el niño ya ha visto y sentido. Esta falta de motivación hace que el niño no sienta ningún apetito, ninguna necesidad de los hechos o verdades que le presentamos. No les interesa, no les puede interesar, porque no surgen de la propia vida infantil… Es necesario, pues, introducir estas ciencias en el campo de la vida infantil” (Saenz, 1934, pp. 489-490).
Sáenz, F. (1934). Las ciencias de la naturaleza en una escuela rural. Revista de Pedagogía, 155, 489-495.
“..de todas las razones que pueda haber para explicar el motivo del retraso de la implantación de esta enseñanza en las escuelas, decretada desde 1901, la primera es ésta: que es imposible coordinar las prácticas y manipulaciones que requiere con los procedimientos y modos de hacer de una escuela libresca y pasiva. Por esto el maestro ligado por obstáculos tradicionales, obsesionado por el vastísimo campo de estos estudios y por otros prejuicios, se ha preguntado: ¿Y el tiempo? ¿Y el material? … Ha constituido, pues, un verdadero error, por parte del maestro, el considerar el vasto contenido de estas ciencias con todas sus divisiones (fisiología, botánica, zoología, geología, mineralogía, física, química) creyendo que habían de ser recorridas teniendo en cuenta esas clasificaciones sistemáticas y el orden científico que cada rama tiene establecido, cuando esto no sólo no sería posible por falta de tiempo, sino que sería inconveniente e impropio en las primeras iniciaciones de la ciencia, ya que el fenómeno natural se presenta en el niño de una manera global, en el conjunto de todos sus modos de ser, físico, químico, biológico, pues se ha de tener en cuenta que estos diversos aspectos sólo están separados por un fenómeno de abstracción que ha sido el resultado de la obra de muchos años…” (Sensat, 1933, p. 392).
Sensat, R. (1933). Los estudios de la naturaleza en la escuela primaria. Revista de Pedagogía, 141, 391-396.