Real Decreto de 4 de agosto de 1900. En: Gaceta de Madrid (7 de agosto de 1900), núm. 467, p. 617.
Álvaro de Figueroa,
conde de Romanones, reguló a través del Real Decreto de 16 de agosto de 1901 la preparación de los maestros. Introdujo tres asignaturas obligatorias del área de ciencias experimentales para obtener el título: Física, Historia Natural y Química Aplicada.
Preámbulo Real Decreto de 16 de agosto de 1901. En: Gaceta de Madrid (19 de agosto de 1901), núm. 231, p. 791.
Capítulo 3 del Real Decreto
de 16 de agosto de 1901.
En: Gaceta de Madrid (19 de agosto de 1901), núm. 231, p. 792.
Retrato de
Álvaro de Figueroa y Torres,
conde de Romanones. 1919.
Cuadro horario de la Escuela Normal de Maestros de Murcia correspondiente al año 1909-1910.
Fuente: López Martínez, J. D. (2012). Las ciencias en la escuela. El material científico y pedagógico de la Escuela Normal de Murcia, Murcia: Edit.um.
“Como las ciencias físicas y naturales no figuran más que en el programa de las escuelas superiores, tienen escaso cultivo. En algunas de estas existen ciertos aparatos, pero muy escasos y de muy poco uso. Más frecuentes son los cuadros para la zoología, con las especies vulgares, y siempre sin condiciones para la enseñanza, la cual se hace, por lo general teóricamente, mediante la lectura y con muy poca explicación. Lo mismo ocurre con la agricultura […] No es lo urgente comprar aparatos para nuestras escuelas, sino poner a nuestros maestros en situación de manejarlos, con una educación sobria pero verdadera, práctica, realista, en vez del ridículo aprendizaje de la Física, la Química y las Ciencias Naturales, verbal y de memoria” (Bartolomé Cossío, 1906, p. 12).
Bartolomé Cossío, M. (1906). El maestro, la escuela y el material de enseñanza, Madrid: R. Rojas.
Alumnos junto al arco mudéjar
del jardín de la Institución Libre de Enseñanza en el paseo del Obelisco (mayo de 1919). Fundación Francisco Giner de los Ríos, Madrid.
Fuente: Guerrero, S. (2016). El arte de saber ver. Manuel B. Cossío, la Institución Libre de Enseñanza y el Greco. Madrid: Fundación Francisco Giner de los Ríos.
“En nuestro país en la actualidad no existen institutos de enseñanza, ni oficiales ni libres, en que pueda hacerse la preparación general en la medida y con el carácter que el futuro maestro de escuela necesita […] Historia Natural: su estudio debe hacerse en excursiones y sobre los ejemplares; sólo a falta de éstos, con láminas y fotografías, obligando al alumno a dibujar sencillos esquemas de las figuras explicativas que el profesor hará en el encerado. Aparte de los principales conceptos sobre la organización de los seres naturales, debe huirse en absoluto del fárrago de las clasificaciones, sustituyendo a estas por la observación directa de los ejemplares más importantes, hasta llegar a familiarizar con ellos a los alumnos. Estos harán su colección de rocas de la localidad, su herbario y la preparación de un animal de cada uno de los tipos fundamentales” (Bartolomé Cossío, 1889, pp. 177-182).








